Editorial Poetas Antiimperialistas de América


Nuestro objetivo es reunir mil poemas o mil autores, es decir, un poema por autor. Después de lograr nuestro propósito, veremos la formula para imprimir una antología de obras selectas, en nuestra colección de libros impresos y gráficos-digitales.(Usted sólo podrá agregar un poema de la guerra).
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Tenemos 324 Poemas Contra la Guerra.
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Poemas 1 de10.
Luis Alfonso Monasterios Torres |

Del Otro Lado


Del otro lado
hay una luna que no te espera
hay fuego en las manos de los hombres
hay fiebre golpeando la ciudad
como una tormenta de mil años
hay ventanas temblando
pieles llenas de rabia

Los Dioses no regresan
los Dioses no regresarán
olvidaron el camino
olvidaron sus manos
olvidaron sus nombres
nuestros nombres
olvidaron quienes eran los Dioses

Y cae la ciudad
como un largo trueno
cubierto de sombras y luces

Y caer el Alba
como un relámpago silencioso
te beso amor mío
con los primeros cantos
de los duendes


4 Agosto 2006 - Venezuela

Armando Cassigoli |
Por lo que vivo.
Armando Cassigoli - Chile.

Maduro de esperar mis juventudes,
cansado de inventar mi propia suerte,
veo pasar la vida en cada trino,
en cada soledad, en cada muerte.

Hay un parrón quizás en el recuerdo,
un perfume de sal en mares fríos
un cabello de llamas en el lecho,
un andén provinciano en el estío.

Una gran rebeldía en el camino,
el recuerdo de viajes ya perdidos,
un largo atardecer, un largo vino
bebido en mi Santiago peregrino.

Un viento de nostalgia azota y quiebra
los tristes ventanales del exilio;
el Pacífico me baña en otras tierras,
pronuncia el nombre "patria" en otro sitio.

Pasan mis siglos lentamente y quiero
reposar en chillanes ya perdidos,
recorrer esos mil valparaísos
que hay en cada pedazo de mi mismo.

A esta hora es poco lo que pido;
sólo el pan, sólo el aire, sólo el vino,
la libertad de ver a mis montañas,
la libertad, en fin, por la que vivo.

*******
10 Julio 2006 - Chile

Luis Alberto Mancilla |
LA GUERRA DEL FIN DEL MUNDO

A ciegas, a ciegas
va caminando a ciegas.
No hay Sol que alumbre
La Tierra amaneció a oscuras
El viento sucio, las piedras negras
Los árboles hecho cenizas
La Cáscara vacía de los edificios
muestran que las bombas de átomos y neutrones
han traido el fin del mundo.
En lo oscuro sobreviven las arañas.

Al grito de está listo el almuerzo.

Ordena sus soldaditos
y guarda la imaginación bajo la cama.
15 Enero 2006 - Chile

Javier Cote Parra |
CAPITULACIÓN

Bombardéame el tedio
y deja la ciudad que crece en mí
para visitar sus parques;
dispara al centro de mi orgullo
y deja mis manos para cultivar
las flores en la tórrida tarde de los días;
secuestra mi soberbia para que muera en cautiverio
y deja libre mi elemental costumbre
de tomar café bajo la lluvia,
mientras imagino la montaña gris
como tu cuerpo hermoso que me espera;
toma como prisioneras de guerra
mis horas inútiles
y deja libres mis pasos
para llegar a ti
y redimirme en tu azul geografía.

En fin,
que esta guerra no sea conmigo
sino con ese extraño ser
que en ocasiones me habita.

13 Enero 2006 - Colombia

Cesar Francisco Araos Loyola | |
ZAPATEO IN SITU


Las víctimas fatales bailaban cueca
en medio de la plaza
aprendices de sus manos quebradas
sus costillas expuestas
sus ojos vueltos
o del olor a carne y fuego
de sus propios cueros.

los fantasmas de ellos mismos avivaban el baile
aplaudiendo al ritmo, brindando, bebiendo rojotinto en vasos de papel,
abriendo bien los ojos para no olvidar la cara de sus homicidas.

¡Manos en la nuca! ¡Miren sus zapatos!!
Culatazo en la espalda.

¡Láncense al piso que la muerte les sonríe!
Dedos quebrados, aullidos y risas.

¡Arriba!, Arriba, quiero que bailen cueca!
¡Zapatea, mueve los pies si no te vuelo los sesos!
Disparos sobre cabeza

Cueca,
las victimas fatales bailaban cueca en medio de la plaza.
Levantaban el polvo seco de Septiembre
Dejando escapar sus nombres como plumas en la noche
Agitando la sangre de sus propias ojos
Abrasándose a la muerte que los besaba en la boca.

En memoria de los fusilados de la plaza Placer
Santiago, Septiembre, 1973.-
12 Enero 2006 - Chile

José Luis Rodríguez Yaiba | |
Dictadura Mundial

Que imperfección de la que somos parte
que codicia nos alimenta
hambre que nos alienta
a mordiscos brotar la sangre

sangre negra, vida de maquinas
frías y fuertes, duras e imponentes
que paso tan duro destruye el grano
que paso tan duro promueve la peste
un paso marcado, un paso forjado
un paso cortado como niños de oriente

tantas estrellas en tu cielo
que no pueden alumbrar tu mente
tantas franjas rojas
que de nuestra sangre son clientes

tu mano monopolizadora
cosecha los frutos
que otras manos trabajadoras
con sus llagas y rasgaduras
sembraron en este suelo en bruto

nuestras mentes
pretendes hipnotizar
nuestros corazones
pretendes callar
nuestras voces
pretendes matar
y a nuestros gobernantes
pretendes gobernar

pero el equilibrio
de una u otra forma
ha de predominar
y nuestros pueblos artesanos
mas pobres pero sanos
menos tristes han de cantar

tu gente no es la culpable
pero a ellos pudieron matar
yo me pregunto en este caso
por que a tu blanca cara
no pudieron derribar
por que a tu blanca cara
si pudiste resguardar

tantos inocentes
que tapizan tu camino
tantas bocas muertas
que quieren cantar conmigo

a tu pueblo no atacare
y a tus hijos cobijare
cuando ellos lo necesiten
junto a mi pueblo allí estaré
………………..
pero aunque tu mira
en nuestras frentes este
y tus cadenas
con mis muñecas sostendré
no dejaras de temer
al juicio final
que un día
has de tener

José Luis
www.pensarte.tk
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Inscripción en el registro de propiedad intelectual N˚149.112
9 Enero 2006 - Chile

Fernando Montalvan |
PLAZA MAYOR, LIDER MENOR


A Miguel Freitas: FENPETROL
jornadas de mayo del 2000


Los jóvenes corrían, rojos los ojos
arcadas angustiosas los puños levantados
contra el intruso que ocupaba
la casa de Pizarro,
y ustedes los líderes que hoy gritan,
parados en la esquina de Ribera el viejo,
o escondidos en la piedra Taulichusco
cómodamente sonreían
mientras los palos y los ácidos
dañaban las nóveles memorias.
Los vimos, paralizados, Miguel, cruzados de
brazos o en jarras
sólo gritando desde lejos
mientras la plaza la ocupaban
la rabia contenida
la juventud temprana.
Ahora gritan Miguel, tú lo decías,
parapetados entre la gente de sus gremios
utilizando el aparato y los espacios
de la precaria democracia,
y las piedras sólo les sirven
para esconder debajo de ellas
su soledad que tiene de compañera
la impotencia.


febrero 2002
7 Enero 2006 - Perú

Jorge Muñoz Fernandez |

BRINDIS

Ante la faz del mundo
alzan su copa cadavérica
los empresarios de la guerra.

Sobre los cuatro puntos cardinales
del festejo sobrevuelan, los cóndores y buitres.
Prestos a devorar los olivos de la paz,
las palomas que trataron de esquivar
la última guerra.

Un brindis
de Oro Negro
incendia las palabras
en la fúnebre fiesta del petróleo.

Mientras la turbulencia de la noche
con su danza macabra de escorpiones
se desliza, sobre la primavera de los pobres.
6 Enero 2006 - Canadá

Bernardo Bersabé Morán | |
Qué harás esta noche
-me pregunto-
mirando el cielo, frío
como nunca recuerdes.

Escudriñando todas las estrellas
para no confundirlas
con eso que imaginas.

Me dueles
como parte de mi sangre
porque sé, que a partir
de esta primera noche,
te sentirás pequeño,
desamparado
en la cabal extensión
de la palabra.

Queriendo perforar cada silencio,
contando los minutos
para intentar beber un alba
que quizás ya no llegue.
6 Enero 2006 - España

Margarita Gabela Lombas |
LA SEMILLA DE LOS ESCORPIONES

Venimos de la semilla beligerante
agazapada en las cavernas, hijos
de un pecado ingobernable fielmente obedeciendo
el demencial impulso de la sangre.

Nos queda el fecundo injerto
de perversa memoria
por la raíz acantilada del hombre,
rebelde indignación y resarcimiento
envejecidos en la sepultura ancestral de la noche.

Hay demasiado dolor que deshace las piedras
y crece como remolinos de odio
por los labios,
demasiada pupila que sangra
y gotea por el vientre lirios encarnados de inquietudes.
Pregunto porqué arrecia esta fértil desmesura
de histérica revancha
mientras las pulsaciones perseveran
y se confunden las cenizas y los cuerpos languidecen.
Habría que saber qué sembrado de negros escorpiones
deberíamos arrasar,
qué presagio de esperanzas homicidas
tendríamos que abatir
para que el corazón coronado de un hombre
no se encamine
donde los cuervos desmigajan convulsos
el sueño pacífico de los mártires.
4 Enero 2006 - España

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